Artista visual, Marcela de la Vega parte de una certeza: “habitamos lo que tocamos”. Su obra busca la trama de la naturaleza —eso invisible que sostiene—, el hilo que une el espíritu natural con la materia visible. Trabaja con las manos porque allí habita la memoria: cada pliegue, textura y trazo nace del diálogo entre cuerpo y material.

DAR FORMA AL ESPÍRITU DE LA NATURALEZA
De la Vega construye presencias más que objetos. Superficies que respiran, huellas visibles del gesto, capas que atemperan la luz y organizan el espacio. En interiorismo, su trama se vuelve atmósfera: acogida, silencio, relato. Realizó con nosotros un workshop para los interioristas desplegando su mano, en sus manos.

VERDAD DEL HACER | El gesto manual a la vista: autenticidad sin artificio.

ATMÓSFERA | Texturas conmemoran espacios abiertos

PRESENCIA | Piezas que habitan la tierra.

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De la Vega nos recuerda que el diseño, cuando nace del hacer humano vinculado con la naturaleza, trasciende la estética: se convierte en vínculo.
Area Design | La nobleza de habitar
